No, no existen los puntos medios.
Han sido creados para amansarnos,
para anular las pasiones.
La pasión no es un punto medio:
es un hígado,
un intestino,
un vómito,
un mordisco.
Me frustra buscar el punto medio de mis pasiones,
sobretodo de mis pasiones más míseras.
Me frustra.
Me hace sentir una extraña,
una extraterrestre.
Como si todo el mundo tuviese el punto medio en la palma de su mano menos yo.
Como si, cuando mis miserias afloran, todos abriesen su puño y enseñasen, como un guisante, su querido equilibrio, su enorme moral de lo intermedio;
y negasen todos a la vez con la cabeza mientras me miran.
No hago más que abrir y cerrar mi puño y el puto guisante no está, y mi miseria es cada vez más mezquina.
¡Dejad de negar con la cabeza!
Un día de estos me arrancaré el corazón y lo pondré en la palma de mi mano.
Pero yo no negaré, afirmaré que ya no lo tengo,
afirmaré que el jodido guisante gris de lo intermedio me lo ha arrancado.
Buenísimo, Clara, me gusta TODO lo que voy leyendo, tu escritura es precisa, intuitiva, desgarradora pero sin patetismo, poética pero sin pretensiones, sencilla y profunda, con imágenes originales y además, comunicativamente poderosa. Me quito el sombrero. La expresión es lo tuyo, y no solo la corporal. Un abrazo inmenso.
ResponderEliminar