miércoles, 19 de diciembre de 2012

El Colmo

Correr entre el bullicio de gente.
La bolsa llena.
Saca la cartera, guárdala otra vez.
Cierra la bolsa, han sido ya muchos robos.
"Perdone señora, no la había visto"
Saca el móvil, mira la hora.
"Si sigo a este ritmo llego a tiempo"
Un pie.Cordón desabrochado.


A veces no me puedo atar los cordones porque NO ME DA TIEMPO.
Así que estoy a un segundo de caer, a media hora de mi destino y a un segundo de caer.

Es el colmo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Putos guisantes...

No, no existen los puntos medios.
Han sido creados para amansarnos,
para anular las pasiones.
La pasión no es un punto medio:
es un hígado,
un intestino,
un vómito,
un mordisco.
Me frustra buscar el punto medio de mis pasiones,
sobretodo de mis pasiones más míseras.
Me frustra.
Me hace sentir una extraña,
una extraterrestre.
Como si todo el mundo tuviese el punto medio en la palma de su mano menos yo.
Como si, cuando mis miserias afloran, todos abriesen su puño y enseñasen, como un guisante, su querido equilibrio, su enorme moral de lo intermedio;
y negasen todos a la vez con la cabeza mientras me miran.
No hago más que abrir y cerrar mi puño y el puto guisante no está, y mi miseria es cada vez más mezquina.
¡Dejad de negar con la cabeza!
Un día de estos me arrancaré el corazón y lo pondré en la palma de mi mano.
Pero yo no negaré, afirmaré que ya no lo tengo,
afirmaré que el jodido guisante gris de lo intermedio me lo ha arrancado.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Fiera



Soy una fiera sentada en un extraño lugar,
en mitad de la nada,
donde todos la miran
donde no entiende nada.
Una fiera desarmada,
desprovista de dientes,
desprovista de garras.
No tengo manada,
no tengo más nada.
Soy una ¿fiera?

Llueve
y estoy
empapada.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Azul


De fuego se vuelve el mundo, pero éste es un fuego frío, un fuego helador...
Me congela, te congela y nos congelamos. ¿No te das cuenta? 
Una extraña fuerza se acerca a mi centro y me propulsa a cientos de kilómetros de ti,
y de ti,
y de ti.
Y queda a mi alrededor una explanada gélida.
Millones de vallas publicitarias en mitad del desastre me dicen que la navidad traerá el amor, y entonces miro, miro muy fijamente, entorno un poco los ojos por si así veo mejor, como hacen los miopes, pero nada, sólo veo entes caminantes de color azul andando entre el fuego helador. No se miran, no se tocan, ni siquiera saben de su existencia. Y es en ese momento cuando me doy cuenta de que no hay nada que hacer, de que el mundo es frío. Me invade una profunda tristeza y empiezo a planear cómo voy a sobrevivir el resto de mis días. “Quizá con los animales sea diferente, sí, creo que voy a raptar a un animal, un perro o un gato o un conejo, ya veré, y él me querrá y yo al él. Estaremos enamorados, y seremos cómplices, cómplices de todo” Algo, no sé el qué, me lleva a mirarme la mano derecha, no entiendo nada, mi rojo se está convirtiendo en azul, poco a poco las llamas de mis dedos se vuelven hielo azul, verdoso en algunas zonas. Y mis codos, y mi vientre, y mis piernas y...oh no, las orejas, los dientes, las uñas, el paladar...todo, ¡todo! Como una loca me toco todo el cuerpo, con brusquedad, para ver si así revive el rojo y de pronto, como una premonición, más bien como una absoluta certeza, sé que el azul, este horrible azul que nada tiene que ver con el del cielo, ha llegado a mi  coraz...  cora....  c....